martes, 26 de enero de 2016

Pinceladas de Escritura III y IV

Pinceladas de escritura III: Por usar palabras extrañas no escribes mejor.
Otra característica de algunos creadores novatos es el uso exagerado de palabras poco habituales. Al principio creemos que por usar un vocabulario extravagante estamos escribiendo de manera más interesante. ¡Error!
Como autor, la opción de usar un lenguaje rebuscado no puede depender de las ganas que tengas de sacar pecho y mostrar la cantidad de vocabulario que conoces. ¡Error!
Tampoco puedes justificar el uso inapropiado del lenguaje por los intereses de tus lectores. Los que te leen para aumentar su vocabulario son los menos, y menos aun los que anotan las palabras nuevas que aparecen en tu obra. En su gran mayoría los lectores querrán pasar simplemente un rato emocionante. Y sobre todo, querrán entender lo que están leyendo.
Por otro lado, utilizar un vocabulario que no dominas, puede ser peligroso. Las connotaciones varían tanto de un sinónimo a otro que podrías cambiar completamente el significado que tratas de transmitir. Así que este argumento tampoco te sirve.
Lo importante para el autor y su obra es cuidar el vocabulario que va a usar en función de la voz que otorguemos al narrador de la obra y a sus personajes. Esto es la voz entendida como la manera de hablar.

Los Personajes de un escritor mediocre hablarán todos iguales. Igual que los personajes de un jugador de rol que no cambia de registro, interprete al personaje que interprete. Pero el asunto de la voz es tan importante que creo que le dedicaremos su propia Pincelada de Escritura.

Pinceladas de escritura IV: La Voz.
Cuando hablo de voz no me refiero al sonido que produce la vibración de nuestras cuerdas vocales, debido a un flujo de aire que nos atraviesa la garganta.
La voz es la manera de hablar propia de cada personaje en un texto, un cómic, una partida de rol… Incluyendo al narrador como un personaje más.
No me gustan las obras en las que todos los personajes hablan igual. ¿Tú te las crees? Yo no.
Un sencillo truco para comprobar si esto ocurre con tus personajes es eliminar todas las acotaciones del narrador en los diálogos, dejando sólo las frases dichas por los personajes, sin aclaraciones. ¿Se puede diferenciar a cada personaje? ¿Parecen todas las frases de la misma persona? ¿Eso es lo que queremos? La gente normal habla diferente. Tus personajes también deben hablar diferente. Un porquero poco instruido no debería hablar igual que el erudito más ingenioso de una de las universidades con mayor prestigio de tu mundo.
Acabo de terminar un libro donde el narrador se cansa de explicarnos el origen humilde de un par de personajes, su escasa educación, su falta de modales… Y a la primera oportunidad que ambos tienen de hablar, lo hacen como si hubiesen mezclado a Lope de Vega con Garcilaso. Escritor, te acabas de cargar el origen humilde de los muchachos.
Tampoco me gustan las obras en las que el narrador emplea en sí mismo un vocabulario fuera de lugar. Del mismo modo, es peligroso que el narrador cambie de registro sin justificación. Si se estaba expresando como un pedante arcaísta, nos sorprenderá que de improviso incorpore tacos malsonantes en su discurso.
Debes tener en cuenta, querido creador, que el narrador de tu historia no eres tú. Tú eres el escritor, sí, el guionista, pero el narrador puede ser alguien muy diferente a ti. Alguien que habla con el tono que la narración necesita.
El narrador no eres tú. Como el narrador de El Quijote no es Cervantes.
También hay que tener cuidado con no contradecir al narrador. Si éste dijo que un personaje era parco en palabras y nosotros le soltamos la lengua en el primer diálogo en el que tenga que intervenir, estamos mandando mensajes contradictorios al lector. A veces, los narradores explican cosas sobre los personajes que sus diálogos o sus acciones se encargan de desmentir. Este problema me lleva a lo que hablamos en la segunda Pincelada de Escritura, No lo expliques, muéstralo. El narrador explicando cómo es un personaje, y el personaje mostrando cosas bien distintas. ¿Qué tendrá más peso? ¿La descripción del narrador o la voz del personaje? Lo ideal sería que no fuesen opuestas.