viernes, 23 de octubre de 2015

No os voy a enseñar a jugar a FATE

Pues no, no os voy a enseñar a jugar a FATE. ¿Y por qué? Pues primero porque cada uno jugará como le dé la gana, y segundo porque comulgo sin dudarlo con esa corriente rolera que dice que nadie “debería” sentar cátedra sobre cómo jugar. Si te lo estás pasando bien, pues eso, a seguir así. Las reglas están para servir a la diversión, y desde mi punto de vista, para nada más. Podemos pasarlo en grande de maneras muy diferentes. 
Pues ya lo he dicho.
Ahora bien, FATE es uno de los sistemas con los que yo mejor me lo paso. Tiene cosas buenas, otras no tanto, y otras que elimino directamente. Lo que no me gusta tanto, pues lo cambio. No existe ningún reglamento para mí que sea inmutable. Hace años, sí lo había. Los reglamentos estaban grabados en piedra, ahora son viento.
Y aquí van dos ejemplos de cambios hechos sobre FATE. En el primer vídeo nos veréis jugando una partida a Guardianes de Pandemonio, un sistema que deriva de FATE, o mejor dicho de FAE (su versión reducida). Pues como, con todo criterio, a su creador, +José Manuel Palacios  no le terminaba de convencer la mecánica de estilos que usa FAE, la cambió por otra mecánica similar a las características.

Esta otra partida usa el sistema Roleina, que en resumidas cuentas no es ni más ni menos que hacer una ficha de FAE pero jugarla al estilo de Powered by Apocalypse. Y como tampoco nos gustaba cómo quedaban los estilos de FAE en la ficha, pues lo cambiamos por otra suerte de características.


El problema con los estilos de FAE es que los jugadores y masters los hemos terminado forzando como si fueran habilidades, y no lo son. Jugamos como siempre lo hemos hecho, simplemente cambiamos las habilidades por estilos, y eso no es FAE. 
Hemos asumido los estilos como si fueran habilidades para hacer cualquier cosa: Yo abro la puerta de manera vigorosa, me escondo en las sombras de manera llamativa…. Pero la forma de jugar que FAE propone no consiste en declarar una acción y apoyarla con un estilo como si fuera una habilidad, lo que siempre hemos hecho con otros sistemas. Los estilos de FAE no se declaran porque no son habilidades. 
Tú tienes que narrar lo que pretendes hacer (por eso es un juego narrativo, no porque lo digan en la introducción), tienes que contarme lo que harás, como en un cuento, y el estilo quedará implícito en esa narración. No me digas que vas a usar un estilo u otro, sino que al narrarme tu acción, yo debo verlo implícito en ella. Sólo entonces, el master debe pedirte una tirada y consensuar cuál es el estilo que más se ajusta a lo que has contando.
Ya dije una vez que era muy típico, entre jugadores novatos, “buscar” en la ficha lo que se puede o no se puede hacer. Buscan un refugio en la ficha de PJ cuando no se les ocurre qué hacer. Pues con los estilos de FAE eso debería ser imposible. Se pueden utilizar para hacer todo lo que se te ocurra, pero se te tiene que ocurrir. Tú sólo tienes que decirme cómo.

Por supuesto, no me hagas caso. Juega como te dé la gana. Yo es que sólo quería decir esto en alto.