domingo, 30 de junio de 2013

Tenga: tierra de Haikus

Este fin de semana tuve la suerte de probar, de manos de Jose Manuel Palacios, el esperado Tenga. Es un juego ambientado en el Japón del siglo XVI de corte realista.
Soy un gran fan de Ito Ogami y Asaemon Yamada, así que tenía una oportunidad perfecta para encarnarlos...
Me decían: "si has jugado a la Leyenda de los Cinco Anillos, no esperes nada similar"; y bien, como no había jugado, no tenía nada que esperar.
La partida estuvo muy bien y el Tenga no decepcionó.

La ambientación me encanta, el sistema también. A ver, lo que más me ha gustado ha sido poder resolver un conflicto armado como mandan los cánones, como lo hacen en los manga de Lobo Solitario&Cia o Samurai Executioner: de un sablazo. Una vez leí asegurar a un experto en esgrima japonesa que así se resolvían los enfrentamientos con katana: de un sólo golpe. Bueno, Tenga lo recrea a la perfección. Con respecto a los personajes, me gusta la importancia que se la da tanto a su "ambición" como a su "karma" y "revolución", lo que hace más profunda la psique del personaje y lo eleva por encima de los meros nº escritos en la ficha. Está muy bien que estos aspectos que profundizan en el personaje entren en contradicción, lo que simula muy bien los conflictos internos y luchas personales. A nivel mecánico, el modo de emplear tanto el karma como una serie de privilegios, reveses y valores, lo hacen mucho más interesante.

Por supuesto que acabé comprándome uno. La editorial que lo publicó acababa de fallar un concurso para dar un poco de promo al producto en el que se pedía a los participante que escribieran dos Haikus. Participé sin dudarlo. Lo cierto es que escribir estos Haikus ha sido mi primera incursión en la escritura más allá de las dos primeras novelas de mi trilogía, la que da nombre a este blog que ya le ha dejado de pertenecer sólo a ella (a la trilogía) para hablar ahora de algunas cosas más... como por ejemplo el Tenga y los Haikus. Aquí van los dos con los que participé en el concurso. El primero, tal cual; el segundo, lo he modificado algo.
Arigato.

Manto de musgo
trepando por el tronco
del árbol muerto


En honor al clan
la tormenta arrecia
Llora el cielo