domingo, 15 de septiembre de 2013

Jugador de rol: la paranoia forma parte de ti.

Al jugar una partida de rol, hay una serie de pautas que los jugadores repiten una y otra vez como si fuesen un código de superviviencia.
Por ejemplo: hacer guardias cuando descansamos por la noche en un bosque alrededor de una hoguera. No hay jugador de rol que se precie, que se marche a dormir sin hacer su turno de guardia. Es una ley no escrita del roleo.
Hasta cierto punto puedo entender esto. Si nos quedamos todos fritos, a la mañana siguiente seremos todos cadáveres. Comprendo. Los personajes están en una situación complicada y....

Hay otra conducta que me llama más la atención, y que roza la paranoia. Me gusta que lo personajes tengan una gran dosis de verosimilitud. Y si bien, el hacer guardia para dormir al raso puedo entenderlo, lo siguiente se me va de las manos.
Los personajes acaban de llegar a un lugar en el que los habitantes son muy hospitalarios. La larga marcha ha sido agotadora. Lo poco o mucho que tengan lo ponen a vuestra disposición. ¿Por qué siempre hay algún personaje que se niega a probar nada? Está muerto de hambre. Siempre habrá alguien que, incluso sin tener ninguna otra cosa que llevarse a la boca, preferirá que su personaje no coma nada... que ni siquiera beba agua. ¿Es más fuerte la paranoia y el miedo a ser envenenado que las ganas de satisfacer las necesidades básicas?
Normalmente estos jugadores sobreviven al envenenamiento masivo y los jugadores confiados palman antes de que amanezca pero... ¿No es excesivamente paranoico? ¿Estás simulando una ambientación real? Si quieres que tu jugador tenga más volumen que el ancho de su ficha de papel, ¿no deberías atender a sus necesidades? La desesperación es más fuerte que la precaución...