jueves, 6 de febrero de 2014

Textos para el fin de la saga

Lo dicho, que a La Alianza de los Tres Soles no le queda nada para terminar.
Mañana habrá un adelanto sobre lo nuevo que estoy haciendo, pero hoy vamos a ir añadiendo algunos textos del tercer volumen de mi saga gloranthana: Un brillo de luz negra.
¿Que los orlanthis toman protagonismo? Pues claro, que estamos hablando de Glorantha.
Tío Athor abandonó su granja corriendo; tenía que avisar al thane Asken. Todo el clan corría un gran peligro. Un batallón de legionarios lunares se acercaba a las tierras del clan protegiendo a un grupo de sacerdotes. Portaban pendones en los que se veía ondear a una mujer de piel cobriza sobre un horrible murciélago de color bermejo.



En el corazón de Sartar el río atravesaba el poblado de Río Fresco. 
Aquella aldea orlanthi había dejado de ser la más importante de los alrededores tras la revuelta de 1613. Hacía ya siete años que el Imperio Lunar había instalado varios campamentos, invadiendo los territorios orlanthis y adueñándose de las rutas comerciales. Semejante intrusión en la vida de los ganaderos y aldeanos orlanthis era una humillación para los clanes diseminados e incomunicados entre colinas y centurias lunares. 
Los invasores tenían la osadía de ofrecer la conversión.



El clan Trescuervos estaba acostumbrado a que la tierra se moviera bajo sus pies. El poblado se encontraba muy cercano al templo de Maran Gor, La que Hace Temblar la Tierra, entre las tres montañas donde, según las leyendas, se ubicaban los lechos de tres dragones auténticos que reposaban dormidos. Sin duda, aquellos dragones debían estar más agitados de lo normal pues los terremotos se habían vuelto muy comunes y violentos. 









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